Etiqueta: fondos de inversión

Inversión y finanzas

Como seleccionar un fondo de inversión

20/06/2015
Imagen libre de derechos (CC)

Si eres seguidor de nuestro blog, sabrás ya las bondades y las ventajas de invertir en fondos de inversión. Sin embargo, tan importante es elegir este producto como destino para tus ahorros, como elegir el fondo o fondos donde hacerlo.

La oferta de fondos de inversión es rica y variada. Los hay de renta variable, renta fija, mixtos, garantizados, sobre índices bursátiles, etc. Y dentro de cada tipo, se puede apostar por el estilo o modalidad de la inversión, como  compañías de gran capitalización, small caps, large caps, value, growth (crecimiento), por sectores como el biotecnológico, salud, inmobiliarios, medio ambientales, etc. En Europa existen mas de 37.000 fondos distintos a disposición de los inversores, lo que hace muy difícil su elección. ¿Cómo seleccionar un fondo de inversión siendo el universo tan amplio? Dado que no hay un método único, vamos a explicar algunas de las variables más importantes que cualquier gestor de fondos tiene en cuenta en el proceso de selección.

El primer paso es decidir el universo de inversión sobre el que se centra el producto, para lo que es importante tener una visión sobre las perspectivas que ofrece cada mercado. Habría que ver que evolución está teniendo cada país y ver las perspectivas de crecimiento que tiene.

En términos generales, se entiende que ciclos de crecimiento económico fuertes van asociados a una mayor demanda interna (doméstica) y, por lo tanto, a un mejor comportamiento de las empresas de pequeña capitalización frente a las large caps, dada la mayor exposición de las small caps a las economías domésticas. Cuando ocurre lo contrario, las de gran capitalización suelen ser vistas como compañías mejor posicionadas por la mayor diversificación de su negocio a nivel internacional. Conviene recordar que el riesgo en las small caps es mayor, al ser valores que tienden a ser más volátiles.

Por otro lado, la teoría dice que las compañías ‘value’ son aquellas que cotizan con un 33% por debajo de su valor intrínseco. Los gestores que siguen estrategias tienen la esperanza de que en el futuro el mercado les pongan en precio. Las ‘growth’ serían aquellas de las que se espera un rápido crecimiento de las ventas y por lo tanto, sus beneficios.

Como segundo paso, lo habitual es ver como cotiza el mercado frente a su media histórica y en comparación con otros, ya que esto va a determinar la rentabilidad a largo plazo. Los expertos recuerdan que invertir en un país o mercado que crece a un fuerte ritmo puede resultar una peor inversión que hacerlo en una economía que parte de tasas de crecimiento más bajas, y que si estas están siendo valoradas al alza, existe margen para que se produzcan sorpresas positivas.

Otros inversores menos experimentados lo que hacen para seleccionar sus fondos a invertir es fijarse en las categorías de fondos que están experimentando últimamente mejores rendimientos o mejores expectativas de crecimiento. Cada fondo se ha creado perteneciendo a una categoría de inversión, en función a las empresas donde invierten. Por ejemplo, un fondo que tiene por objeto lograr una revalorización del capital invirtiendo principalmente en empresas de biotecnología y empresas de investigación farmacéutica, pertenecerá a la categoría «Renta Variable Sector Biotecnología». En la web de morningstar.es, podemos ver que categorías están siendo las mas rentables en un determinado período de tiempo.

En tercer lugar, hay que estudiar los distintos ratios que determinan factores como volatilidad, riesgo, rentabilidad, calidad de gestión del gestor,  etc. que va a servir para comparar y hacer una mejor criba entre una selección de fondos  obtenidos en el primer y segundo paso.

Estudio de ratios

El estudio de ratios es un proceso de inversión fundamental a realizar. Hay muchísimos ratios que se pueden estudiar para un fondo de inversión, pero vamos a ver los mas destacados.

La rentabilidad es un punto fundamental para evaluar y comparar. Si vemos que un fondo en el último año ha obtenido una rentabilidad del 2%, cuando el índice con el que se compara ha obtenido un 10% en ese mismo período, no deberíamos elegir ese fondo, bien porque no ha dado una rentabilidad esperada, o bien porque el gestor no ha realizado bien su trabajo. Por lo tanto, no escogeríamos ese fondo.

El ratio de Sharpe es para mí es el mas importante. Si tengo dudas ante un conjunto de fondos similiares, escojo el que tenga el ratio de Sharpe mayor. El ratio de Sharpe es una variable que resume cuál es el rendimiento generado sobre el activo libre de riesgo por cada unidad de riesgo asumida. Permite medir la calidad de los resultados de un fondo en relación con su índice u otros fondos. En general, mayor de uno es considerado muy positivo, aunque en estrategias de retorno absoluto 0,5 se considera bueno. Por supuesto nunca escoger un fondo con Sharpe negativo, porque estaríamos ante un fondo que nos daría mas riesgo (y posibilidad de perder) que beneficio.

Otro ratio importante es el de información. Compara el fondo de inversión con el mercado en el que invierte. Primero se calcula la rentabilidad del producto sobre la rentabilidad de su índice de referencia, para luego dividirlo por el tracking error del fondo, que no es más que su volatilidad. Cuanto mayor sea el ratio de información, mejor será la calidad de su gestión.

El ratio de Alpha de Jensen se define como la rentabilidad extra que consigue el gestor de un fondo tras ajustarla por su riesgo beta. A mayor Alfa, mejor.

Quizás los ratios de información, Sharpe y Alpha sean los más apropiados para evaluar la calidad de gestión, siempre que estas sean comparadas a través en el mismo tiempo con sus competidores reales o estilo de gestión.

Análisis del riesgo

El riesgo de un fondo viene determinado por la volatilidad del mismo. Para determinar el nivel de riesgo de un fondo hay que echar un vistazo al Documento de Datos Fundamentales para el Inversor (DFI), donde se cataloga el nivel de riesgo del fondo entre uno y siete, siendo ésta una escala que va de menor a mayor. Para hacer la estimación, los gestores están obligados a tomar la volatilidad semanal de los últimos cinco años del fondo o de su índice de referencia y publicarlo. El DFI de un fondo se obtiene en la web de la gestora. Están obligadas a tenerlo publicado gratuitamente.

Un ratio muy importante para medir el riesgo es el VaR. Se define como la pérdida máxima que puede sufrir un fondo, dado un horizonte temporal para la consecución de dicha pérdida y una probabilidad asociada a que ocurra. El VaR cuantifica y resume todo el riesgo de un fondo en una única cifra. Por ejemplo, un VaR diario de 10.000 euros con un  nivel de confianza del 99% significa que sólo habrá una de cada 100 sesiones donde la pérdida máxima superará los 10.000 euros.

Estudio de la consistencia

Existen varias fórmulas para medir la calidad de gestión de un fondo. La más popular es las estrellas Morningstar. Se trata de una calificación que la firma de análisis realiza a nivel europeo basado en cálculos de rentabilidad y riesgo pasados, no interviniendo ningún otro factor en su valoración. Para elaborar el rating, Morningstar ordena los productos en función de la rentabilidad ajustada al riesgo dentro de sus respectivas categorías. El 10% de los mejores fondos reciben cinco estrellas, el 22,5% siguiente cuatro estrellas, el 35% siguiente tres estrellas, el 22,5% siguiente dos estrellas y el 10% de los peores fondos sólo una estrella.

Por lo tanto, otro factor a tener en cuenta a la hora de elegir un fondo de inversión son estas estrellas Morningstar.

El tamaño del fondo importa

El volumen de activos bajo gestión de un fondo es otro aspecto importante que el inversor debe tener en cuenta. Del volumen gestionado por el fondo depende su liquidez en el momento de los reembolsos, por lo que podemos argumentar que cuanto mayor sea, más líquido será, y menos problemas tendremos a la hora de reembolsarlo.

Expertos señalan que el tamaño mínimo para que un fondo sea rentable (o fiable) debe ser mayor de los 20-25 millones de euros. De echo cualquier fondo que no sea capaz de captar mas de 20 millones de euros de sus partícipes, puede verse abocado al cierre.

Examinar las comisiones

Otro factor importante a tener en cuenta a la hora de analizar un fondo es el coste por su gestión. El total de gastos asociados al fondo que cobra un gestor por mantenerlo, viene recogido en el documento DFI. El ratio TER recoge todos los gastos, en el que se incluye no sólo la comisión de gestión sino otros como los de custodia, depositaria, comercialización… Éste ratio nos da una medida del precio del fondo. Por lo tanto, también podemos utilizar el TER para elegir un fondo u otro.

Consejos finales

No obstante a lo descrito anteriormente, el inversor debe tener en cuenta los siguientes aspectos:

– Rentabilidades pasadas no aseguran rentabilidades futuras. Si un gestor lo ha hecho bien hasta ahora, no quiere decir que lo haga bien próximamente, aunque el gestor que es listo, no se vuelve torpe en tres días.

– No hay que comprar lo que nos quieran vender.

– No hay que tener el mejor fondo de cada categoría. Lo importante es tener buenos fondos, y no los mejores.

– Se debe comprar cuando se crea que está barato, aguantar si sigue cayendo y confiar en que se dará la vuelta. Históricamente, comprar y mantener a dado mas beneficios que estar constantemente vendiendo y comprando.


Por Eduardo Pérez. Fuentes consultadas: fundspeople.com, morningstar.es

Inversión y finanzas

Fondos de inversión. La mejor recomendación para un amigo.

04/04/2015
Imagen libre de derechos (CC)

Según los resultados de un estudio del Observatorio Inverco «Partícipes: visión sobre los fondos de inversión y sus gestores», reflejan que en los últimos meses se ha producido un incremento en el conocimiento de los fondos de inversión por parte de los partícipes, tando desde el punto de vista de su funcionamiento como del equipo profesional que hay detrás.

Pero lo más destacable del estudio es que un 84% de los inversores en fondos de inversión  recomendaría éste producto a un amigo por su rentabilidad, para cualquier perfil de riesgo. El 76% serían inversores conservadores, el 88% inversores moderados y el 96% serían inversores dinámicos. Esto refleja que la mayoría de inversores en fondos de inversión están satisfechos con éste modo de inversión.

Otra parte del estudio indicaba que la mayoría de los partícipes saben que los fondos de inversión son un producto seguro ya que están supervisados por un organismo público y que su inversión está protegida en caso de quiebra de la entidad. En el reciente caso de Banco Madrid, los fondos que posee la entidad están totalmente asegurados, al traspasarse su gestión a Renta 4, pero no los depósitos y cuentas corrientes. Otro aspecto que conocen es que tienen una fiscalidad ventajosa ya que se puede traspasar su inversión de un fondo a otro sin rendir cuentas a Hacienda y que pueden posponer el pago de impuestos hasta que decidan retirar o reembolsar el dinero invertido.

Otro aspecto que valoran los partícipes es el equipo gestor que hay detrás de un fondo, su capacidad de servicio al cliente y el hecho de que la entidad sea experta en determinados mercados o valores.

La capacidad de diversificación que tienen los fondos de inversión no lo tiene otro producto. Para empezar, un fondo de inversión ya está diversificado, al invertir en varios activos y países. Si tenemos en nuestra cartera varios fondos de inversión, estaremos diversificando aún mas, pudiéndonos centrar en sectores, como biotecnología, salud, materias primas, etc, o en países, como fondos que invierten mayormente en Europa, Estados Unidos, China, Japón, etc.

La popularidad de los fondos de inversión se ha corrido entre amigos expandiéndose socialmente, sobre todo en la clase media. La gran mayoría de partícipes de fondos de inversión, el 78 %, invierten desde hace al menos tres años, y cuatro de cada diez tiene invertidos hasta 20.000 €.

Y es que los fondos de inversión son los productos más seguros, si lo que queremos es canalizar el ahorro en el medio y largo plazo, es un producto rentable y con una fiscalidad ventajosa. No espere a que se lo cuente un amigo.

Los fondos de inversión son imbatibles por su flexibilidad, diversificación, gestión activa, fiscalidad y liquidez.

Fuentes consultadas: finanzas.com y elaboración propia.

Inversión y finanzas

Guía para entender los ratios de la ficha de un fondo

26/04/2014
Ficha de Fondo de inversión. Imagen de Metagestion

Interesante artículo hallado en la revista Funds People con los ratios que nos van a ayudar a determinar la calidad de un fondo y de su gestor. Estos ratios los podemos encontrar en la ficha del fondo de inversión, como por ejemplo, la que se muestra en la imagen de arriba.

Para conocer la calidad del proceso de inversión que sigue un gestor hay que tener en cuenta varios factores. El estudio se puede dividir en dos partes: un análisis cualitativo –en el que se busca conocer a la persona, comprender la estrategia y saber de dónde vienen los resultados obtenidos- y un análisis cuantitativo, en el que a partir de una serie de ratios, medidas de rentabilidad y riesgo, se trata de sacar algunas conclusiones sobre las habilidades y las capacidades del gestor. Respecto a este último punto, lo más habitual es echar una ojeada a los clásicas ratios fundamentales que aparecen en la ficha de cualquier fondo. Sin embargo, su interpretación no resulta del todo sencilla y el inversor no siempre suele tener claro cómo manejarlas. Diversos expertos del sector nos explican cada una de los ratios, los aspectos que se deben tener en cuenta a la hora de analizarlos y cómo utilizarlas.

La beta

La beta es la pendiente de la línea de regresión de las rentabilidades de un fondo frente a la de su índice de referencia. Es una medida del riesgo sistémico y la teoría del CAPM la utiliza para calcular el retorno esperado de un activo en función de su beta y el retorno del mercado. Un fondo con una beta superior a uno exagerará más los movimientos del mercado (más beneficios que el mercado en caso de subida, pero más pérdidas en caso de caída), mientras que una beta inferior a uno significa justo lo contrario (menos rentabilidad que el mercado en periodos de subida a cambio de menor caída en periodos de corrección).

La beta tiene sentido para aquellas estrategias que tengan una distribución normal de retornos y con una gestión ligada a un índice de referencia. Deja de tener sentido según el índice de referencia explique menos la rentabilidad del fondo. “Yo sólo la utilizo para estrategias de renta variable (direccionales y no) y resulta útil para tener una primera idea de cómo de agresivo o defensivo en un gestor.

El tracking error

El tracking error mide la desviación de la rentabilidad del fondo con respecto a su índice. Estadísticamente hablando, el tracking error es la desviación estándar de las diferencias de rentabilidad (fondo frente a benchmark) y cuantifica la  distancia de dicha diferencia con respecto a la diferencia media. Coloquialmente, lo conocemos como ‘riesgo gestor’, esto es, la libertad que toma un gestor para invertir en activos fuera del índice de referencia, aunque también se denomina ‘riesgo específico’. Cuanto más bajo sea el tracking error, más estrechamente seguirá el gestor a su índice de referencia y viceversa. Se trata pues de una medida de riesgo relativo.

Cuanto más bajo sea su valor, más cercano será el riesgo de la cartera al riesgo de su referencia y previsiblemente nos alejaremos menos en rentabilidad con respecto a la misma. «Si hablamos de una gestión pasiva (donde entendemos que existe un seguimiento fiel al benchmark), el tracking error se mantendrá lo más bajo posible, y en el caso de una gestión activa (donde la participación del gestor es más fuerte) nos encontraremos con valores más elevados.

• Entre 0% y 2% hablaríamos de una gestión pasiva.
• Entre 2% y 5%, estaríamos ante una gestión con un poco más de riesgo, pero controlada
• Un fondo con un tracking error superior al 5% indicaría que estaríamos ante una gestión activa (mayor riesgo)

Un ejemplo: asumir un tracking error del 6% querría decir que si nuestro benchmark tuviera un rendimiento del 10%, teóricamente nuestra rentabilidad debería de estar entre el 4% y el 16%.

Alpha de Jensen

Sin entrar en cálculos matemáticos, el alpha de Jensen se puede definir como la rentabilidad extra que consigue el gestor de un fondo tras ajustarla por su riesgo beta. De acuerdo con el alpha de Jensen, la rentabilidad de una cartera puede descomponerse en dos elementos: la habilidad del gestor para tomar posiciones en su cartera conforme a las circunstancias del mercado, y su habilidad para reducir el riesgo inherente a su cartera mediante una adecuada diversificación de los activos.

Se podría decir que esta medida proporciona información acerca del exceso de rentabilidad que es capaz de generar el gestor sobre la media del mercado, o lo que es lo mismo, su capacidad de generar valor frente a una inversión pasiva en el mismo. Este indicador permite saber si la cartera está bien gestionada y hacer una comparación entre fondos de la misma categoría.

A la hora de comparar fondos en función del alpha, tienen que ser fondos con universos y estilos de gestión muy homogéneos (betas similares, por ejemplo) puesto que de no ser así la información proporcionada queda desvirtuada. Éste indicador permite de un vistazo conocer la capacidad y generar valor del gestor pero no puede emplearse como medida única.

Ratio de Sharpe

La ratio de Sharpe se define como el rendimiento generado sobre el activo sin riesgo por cada unidad de riesgo asumida. Es una medida que habla sobre la eficiencia del gestor. Se calcula restando la rentabilidad del fondo al retorno generado por el activo libre de riesgo dividido todo ello entre la desviación típica de los retornos del fondo. El ratio de Sharpe permite medir la calidad de los resultados de un fondo en relación con su índice u otros fondos. En general, > 1 es considerado muy positivo. Sin embargo, para fondos de rentabilidad absoluta 0,5 se considera bueno.

Éste ratio es muy popular porque incorpora un elemento de sentido común: cualquier inversión con riesgo que no ofrezca mayor rentabilidad que el activo libre de riesgo ofrece un Sharpe negativo y, por lo tanto, debe ser rechazada.

Por otro lado, el ratio de Sharpe solo debería ser empleado para comparar inversiones homogéneas (por ejemplo, para comparar fondos growth de bolsa europea o fondos value de renta variable americana). No sirve para evaluar la calidad de la gestión, aunque sí puede ser utilizado desde un punto de vista puramente inversor para saber qué paga más para el riesgo asumido.

Lo que subyace del ratio de Sharpe es que dos inversiones con el mismo ratio serían equivalentes en cuanto a su relación riesgo-rentabilidad.

Ratio de Sortino

Muy en línea con la ratio de Sharpe está el índice de Sortino. Este ratio se calcula restando la rentabilidad de la cartera a la rentabilidad mínima que se le quiera exigir a la inversión, dividiendo el resultado entre la desviación típica. Cuanto mayor sea el ratio, mejor. Los ratios de Sharpe y Sortino son muy útiles para analizar la calidad de la gestión, ya que ponen en contexto el binomio rentabilidad/riesgo sobre el activo libre de riesgo y el umbral mínimo de retorno respectivamente.

Los analistas de fondos suelen preferir Sharpe a Sortino por su facilidad de cálculo, de interpretación y flexibilidad. El problema de Sortino es que el analista tiene que introducir un parámetro de rentabilidad mínima exigida y, por otro lado, tiene que considerar el concepto de semidesviación típica negativa.

En la selección de fondos del día a día lo más práctico es utilizar como parte de nuestro arsenal de indicadores un ratio de Sharpe, con menores requisitos de computación y calibración.

Índice de Treynor

El índice de Treynor se define como el rendimiento generado sobre el activo sin riesgo por cada unidad de riesgo asumida frente al índice de referencia. Es resultado de restar la rentabilidad del fondo a la rentabilidad del activo sin riesgo y dividirlo todo ello entre la beta. Como se ha explicado anteriormente (ver beta), tres fondos con betas 0,5, 1 y 1,5 tendrían una rentabilidad por encima de la rentabilidad libre de riesgo de un 5%, un 10% y un 15% ante una subida del mercado del 10%. “El ratio de Treynor mide precisamente esta proporcionalidad: exceso de retorno/beta.

Este ratio debería usarse para comparar fondos de un mismo mercado: fondos Ibex contra fondos Ibex, fondos de bolsa europea contra fondos de bolsa europea, etc. Sí sirve para comparar fondos que siguen diferentes estrategias (value, growth, blend…).

Al tratarse de una medida relacionada con la beta, se suele utilizar especialmente en carteras de renta variable. Como la mayor parte de las ratios, no es importante su valor absoluto sino su valor relativo a otros fondos. Cuanto más alto, lógicamente mejor. Pero un ratio negativo no quiere decir necesariamente que el gestor lo esté haciendo mal, estar en terreno negativo no significa más que los mercados bursátiles han caído y su rentabilidad está por debajo de la tasa libre de riesgo.

Ratio de Información

Este ratio compara o pondera el fondo de inversión con el mercado en que se cotiza dicho fondo. Calcula la volatilidad en la rentabilidad. El proceso es el siguiente: primero se calcula la rentabilidad del fondo sobre la rentabilidad del índice de referencia con el que se compara, para posteriormente dividirlo por el tracking error del fondo, que no es más que el índice de estabilidad o volatilidad. Cuanto mayor sea el ratio de información, mejor será la calidad de la gestión.

En teoría, a mayor ratio el gestor está añadiendo más valor, medido como la rentabilidad por encima del mercado y acusa menos la volatilidad. Por ello, los inversores tienen que seleccionar fondos que tengan un ratio alto y que, por tanto, creen valor por encima del índice de referencia. Para poder tener una cifra representativa hay que contar al menos con cinco años de información y que este no sea negativo.

R Cuadrado

El R Cuadrado es un coeficiente que determina cuánto explica un activo la variación de otro. Es una medida que varía entre 0 y 1. Cuanto más próximo sea el R Cuadrado a  1, más explicativo es, por lo que un fondo de inversión que tiene un R Cuadrado de 1 con respecto al S&P 500, indicaría que las fluctuaciones del fondo están completamente explicadas por las fluctuaciones del S&P.

El uso de este ratio es más sencillo en el estudio de los fondos que se denominan trackers o seguidores de índices, aquellos que se basan en infra/sobre ponderaciones sobre un benchmark, mientras que se vuelve más complejo a medida que los fondos ganan en flexibilidad de gestión.

Máxima caída de un fondo

Es, quizás, una de los ratios más interesantes y más sencillos de explicar y de más fácil comprensión por parte del inversor. Se trata de una medida de riesgo que computa la pérdida máxima en un periodo determinado en los resultados de un fondo.  Se puede calcular de dos formas: computando cuáles son las máximas caídas de un fondo para periodos acotados en el tiempo (máxima caída diaria, semanal, mensual…) o calculando cuál es la máxima caída que ha tenido el fondo desde un máximo (pico) a un mínimo (valle). La más utilizada por cuestiones de comodidad, de cálculo y comparabilidad entre diferentes carteras es la primera.

Fuentes consultadas: Fundspeople.com, Diego Fernández, Ana Guzmán, Carlos Fernández

Inversión y finanzas

Siete claves para invertir en fondos de inversión.

09/08/2013
Imagen libre de derechos (CC)

Por obvias, muchas veces, las cuestiones fundamentales que tienen que ver con la gestión de nuestro patrimonio, pasan desapercibidas o no le damos la importancia que se merecen. El Observatorio Inverco, un foro de análisis sobre el comportamiento y las dinámicas de inversión de los ahorradores, publicó una encuesta entre partícipes de fondos, cuyos resultados fueron realmente llamativos, incluso para la propia asociación. Se ponía de manifiesto la falta de información con respecto a una de las grandes ventajas del producto: su fiscalidad. Además, se supo que 7 de cada 10 partícipes encuestados no supiera que los fondos de inversión están administrados por un equipo de gestores profesionales y especializados.

El Observatorio Inverco acaba de publicar un documento en el que se recogen los puntos clave que hay que tener en cuenta a la hora de invertir en fondos de inversión por primera vez. Unos consejos prácticos y didácticos que todo inversor debería  conocer antes de realizar su inversión. Quizás a algunos les pueda resultar demasiado básicos, pero no está de más recordarlos. Estas son las siete claves para invertir en un fondo de inversión:

1. ¿Cuánto puede invertir y qué riesgo puede correr?

Antes de invertir en un fondo de inversión es importante que el partícipe sepa cuánto puede invertir, qué riesgo está dispuesto a asumir y durante cuánto tiempo puede esperar hasta obtener la rentabilidad deseada. Con esas preguntas claramente respondidas, quedará definido el perfil de inversor y será más sencillo realizar una inversión adecuada a sus objetivos.

2. ¿Cómo le afectará fiscalmente invertir en fondos de inversión?

Aunque en la mayoría de los productos financieros la fiscalidad aplicable es muy similar, en los fondos de inversión destacan dos características diferenciadoras muy ventajosas que hay que tener en cuenta: el diferimiento fiscal y los traspasos. El primero permitirá decidir el momento de reembolsar y, por tanto, de pagar impuestos por la inversión que se haya realizado; mientras no reembolsemos el dinero no pagaremos impuestos. Por otro lado, los traspasos entre fondos de inversión, es decir, el cambio de la inversión de un fondo a otro, se pueden realizar sin tributar, de manera que el inversor podrá decidir cuál es la mejor inversión en cada momento, dependiendo de sus objetivos y la situación del mercado.

3. No apostar todo a un solo tipo de activo.

La diversificación es una estrategia a tener en cuenta. Al inverir en un solo fondo de inversión, ya se está diversificando, por la estructura que éste tiene. Los fondos de inversión están obligados a diversificar los activos en los que invierten de manera segura, cómoda y eficaz. Y al no concentrarnos en una única inversión, se podrán esquivar mejor las pérdidas y obtener mayores beneficios.

4. ¿Quién gestiona los fondos de inversión?

Los fondos de inversión están gestionados por un equipo gestor profesional y especializado, con dedicación plena, que dispone del conocimiento y la información necesaria para realizar las mejores inversiones posibles.

5. ¿Quién vigila a los fondos de inversión y sus gestores?

Los fondos de inversión están sometidos al control de la CNMV y están obligados a enviar a sus partícipes informes periódicos de su estrategia y rentabilidad. La información de los fondos de inversión es pública: quién gestiona el fondo, qué estrategia sigue, dónde está invirtiendo en cada periodo, etc.

6. Información de primera mano. 

La información sobre el fondo de inversión es pública y fácilmente accesible desde internet. El partícipe podrá conocer el equipo gestor, estrategia, previsiones, rentabilidad obtenida, acciones donde invierte, y un largo etcétera que deberá leer con atención. Periódicamente, recibirá información sobre la evolución de la inversión y la rentabilidad que está recibiendo.

7. ¿Y si quiebra la entidad donde se ha contratado el fondo de inversión?

Y esto es de lo que mas me gusta de los fondos de inversión y que mas convence a los abueletes que no confian en los bancos. En caso de quiebra de la entidad, la inversión en un fondo no se vería afectada, ya que estos activos están separados de los de la entidad financiera que ha vendido el fondo; se traspasarían a otra gestora mediante un proceso tutelado por la entidad depositaria del fondo y por  la CNMV.

Fuentes consultadas: finanzas.com, Ángel Martínez-Aldama, director del Observatorio Inverco.