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Como seleccionar un fondo de inversión

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Si eres seguidor de nuestro blog, sabrás ya las bondades y las ventajas de invertir en fondos de inversión. Sin embargo, tan importante es elegir este producto como destino para tus ahorros, como elegir el fondo o fondos donde hacerlo.

La oferta de fondos de inversión es rica y variada. Los hay de renta variable, renta fija, mixtos, garantizados, sobre índices bursátiles, etc. Y dentro de cada tipo, se puede apostar por el estilo o modalidad de la inversión, como  compañías de gran capitalización, small caps, large caps, value, growth (crecimiento), por sectores como el biotecnológico, salud, inmobiliarios, medio ambientales, etc. En Europa existen mas de 37.000 fondos distintos a disposición de los inversores, lo que hace muy difícil su elección. ¿Cómo seleccionar un fondo de inversión siendo el universo tan amplio? Dado que no hay un método único, vamos a explicar algunas de las variables más importantes que cualquier gestor de fondos tiene en cuenta en el proceso de selección.

El primer paso es decidir el universo de inversión sobre el que se centra el producto, para lo que es importante tener una visión sobre las perspectivas que ofrece cada mercado. Habría que ver que evolución está teniendo cada país y ver las perspectivas de crecimiento que tiene.

En términos generales, se entiende que ciclos de crecimiento económico fuertes van asociados a una mayor demanda interna (doméstica) y, por lo tanto, a un mejor comportamiento de las empresas de pequeña capitalización frente a las large caps, dada la mayor exposición de las small caps a las economías domésticas. Cuando ocurre lo contrario, las de gran capitalización suelen ser vistas como compañías mejor posicionadas por la mayor diversificación de su negocio a nivel internacional. Conviene recordar que el riesgo en las small caps es mayor, al ser valores que tienden a ser más volátiles.

Por otro lado, la teoría dice que las compañías ‘value’ son aquellas que cotizan con un 33% por debajo de su valor intrínseco. Los gestores que siguen estrategias tienen la esperanza de que en el futuro el mercado les pongan en precio. Las ‘growth’ serían aquellas de las que se espera un rápido crecimiento de las ventas y por lo tanto, sus beneficios.

Como segundo paso, lo habitual es ver como cotiza el mercado frente a su media histórica y en comparación con otros, ya que esto va a determinar la rentabilidad a largo plazo. Los expertos recuerdan que invertir en un país o mercado que crece a un fuerte ritmo puede resultar una peor inversión que hacerlo en una economía que parte de tasas de crecimiento más bajas, y que si estas están siendo valoradas al alza, existe margen para que se produzcan sorpresas positivas.

Otros inversores menos experimentados lo que hacen para seleccionar sus fondos a invertir es fijarse en las categorías de fondos que están experimentando últimamente mejores rendimientos o mejores expectativas de crecimiento. Cada fondo se ha creado perteneciendo a una categoría de inversión, en función a las empresas donde invierten. Por ejemplo, un fondo que tiene por objeto lograr una revalorización del capital invirtiendo principalmente en empresas de biotecnología y empresas de investigación farmacéutica, pertenecerá a la categoría “Renta Variable Sector Biotecnología”. En la web de morningstar.es, podemos ver que categorías están siendo las mas rentables en un determinado período de tiempo.

En tercer lugar, hay que estudiar los distintos ratios que determinan factores como volatilidad, riesgo, rentabilidad, calidad de gestión del gestor,  etc. que va a servir para comparar y hacer una mejor criba entre una selección de fondos  obtenidos en el primer y segundo paso.

Estudio de ratios

El estudio de ratios es un proceso de inversión fundamental a realizar. Hay muchísimos ratios que se pueden estudiar para un fondo de inversión, pero vamos a ver los mas destacados.

La rentabilidad es un punto fundamental para evaluar y comparar. Si vemos que un fondo en el último año ha obtenido una rentabilidad del 2%, cuando el índice con el que se compara ha obtenido un 10% en ese mismo período, no deberíamos elegir ese fondo, bien porque no ha dado una rentabilidad esperada, o bien porque el gestor no ha realizado bien su trabajo. Por lo tanto, no escogeríamos ese fondo.

El ratio de Sharpe es para mí es el mas importante. Si tengo dudas ante un conjunto de fondos similiares, escojo el que tenga el ratio de Sharpe mayor. El ratio de Sharpe es una variable que resume cuál es el rendimiento generado sobre el activo libre de riesgo por cada unidad de riesgo asumida. Permite medir la calidad de los resultados de un fondo en relación con su índice u otros fondos. En general, mayor de uno es considerado muy positivo, aunque en estrategias de retorno absoluto 0,5 se considera bueno. Por supuesto nunca escoger un fondo con Sharpe negativo, porque estaríamos ante un fondo que nos daría mas riesgo (y posibilidad de perder) que beneficio.

Otro ratio importante es el de información. Compara el fondo de inversión con el mercado en el que invierte. Primero se calcula la rentabilidad del producto sobre la rentabilidad de su índice de referencia, para luego dividirlo por el tracking error del fondo, que no es más que su volatilidad. Cuanto mayor sea el ratio de información, mejor será la calidad de su gestión.

El ratio de Alpha de Jensen se define como la rentabilidad extra que consigue el gestor de un fondo tras ajustarla por su riesgo beta. A mayor Alfa, mejor.

Quizás los ratios de información, Sharpe y Alpha sean los más apropiados para evaluar la calidad de gestión, siempre que estas sean comparadas a través en el mismo tiempo con sus competidores reales o estilo de gestión.

Análisis del riesgo

El riesgo de un fondo viene determinado por la volatilidad del mismo. Para determinar el nivel de riesgo de un fondo hay que echar un vistazo al Documento de Datos Fundamentales para el Inversor (DFI), donde se cataloga el nivel de riesgo del fondo entre uno y siete, siendo ésta una escala que va de menor a mayor. Para hacer la estimación, los gestores están obligados a tomar la volatilidad semanal de los últimos cinco años del fondo o de su índice de referencia y publicarlo. El DFI de un fondo se obtiene en la web de la gestora. Están obligadas a tenerlo publicado gratuitamente.

Un ratio muy importante para medir el riesgo es el VaR. Se define como la pérdida máxima que puede sufrir un fondo, dado un horizonte temporal para la consecución de dicha pérdida y una probabilidad asociada a que ocurra. El VaR cuantifica y resume todo el riesgo de un fondo en una única cifra. Por ejemplo, un VaR diario de 10.000 euros con un  nivel de confianza del 99% significa que sólo habrá una de cada 100 sesiones donde la pérdida máxima superará los 10.000 euros.

Estudio de la consistencia

Existen varias fórmulas para medir la calidad de gestión de un fondo. La más popular es las estrellas Morningstar. Se trata de una calificación que la firma de análisis realiza a nivel europeo basado en cálculos de rentabilidad y riesgo pasados, no interviniendo ningún otro factor en su valoración. Para elaborar el rating, Morningstar ordena los productos en función de la rentabilidad ajustada al riesgo dentro de sus respectivas categorías. El 10% de los mejores fondos reciben cinco estrellas, el 22,5% siguiente cuatro estrellas, el 35% siguiente tres estrellas, el 22,5% siguiente dos estrellas y el 10% de los peores fondos sólo una estrella.

Por lo tanto, otro factor a tener en cuenta a la hora de elegir un fondo de inversión son estas estrellas Morningstar.

El tamaño del fondo importa

El volumen de activos bajo gestión de un fondo es otro aspecto importante que el inversor debe tener en cuenta. Del volumen gestionado por el fondo depende su liquidez en el momento de los reembolsos, por lo que podemos argumentar que cuanto mayor sea, más líquido será, y menos problemas tendremos a la hora de reembolsarlo.

Expertos señalan que el tamaño mínimo para que un fondo sea rentable (o fiable) debe ser mayor de los 20-25 millones de euros. De echo cualquier fondo que no sea capaz de captar mas de 20 millones de euros de sus partícipes, puede verse abocado al cierre.

Examinar las comisiones

Otro factor importante a tener en cuenta a la hora de analizar un fondo es el coste por su gestión. El total de gastos asociados al fondo que cobra un gestor por mantenerlo, viene recogido en el documento DFI. El ratio TER recoge todos los gastos, en el que se incluye no sólo la comisión de gestión sino otros como los de custodia, depositaria, comercialización… Éste ratio nos da una medida del precio del fondo. Por lo tanto, también podemos utilizar el TER para elegir un fondo u otro.

Consejos finales

No obstante a lo descrito anteriormente, el inversor debe tener en cuenta los siguientes aspectos:

– Rentabilidades pasadas no aseguran rentabilidades futuras. Si un gestor lo ha hecho bien hasta ahora, no quiere decir que lo haga bien próximamente, aunque el gestor que es listo, no se vuelve torpe en tres días.

– No hay que comprar lo que nos quieran vender.

– No hay que tener el mejor fondo de cada categoría. Lo importante es tener buenos fondos, y no los mejores.

– Se debe comprar cuando se crea que está barato, aguantar si sigue cayendo y confiar en que se dará la vuelta. Históricamente, comprar y mantener a dado mas beneficios que estar constantemente vendiendo y comprando.


Por Eduardo Pérez. Fuentes consultadas: fundspeople.com, morningstar.es

Fondos de inversión. La mejor recomendación para un amigo.

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Según los resultados de un estudio del Observatorio Inverco “Partícipes: visión sobre los fondos de inversión y sus gestores”, reflejan que en los últimos meses se ha producido un incremento en el conocimiento de los fondos de inversión por parte de los partícipes, tando desde el punto de vista de su funcionamiento como del equipo profesional que hay detrás.

Pero lo más destacable del estudio es que un 84% de los inversores en fondos de inversión  recomendaría éste producto a un amigo por su rentabilidad, para cualquier perfil de riesgo. El 76% serían inversores conservadores, el 88% inversores moderados y el 96% serían inversores dinámicos. Esto refleja que la mayoría de inversores en fondos de inversión están satisfechos con éste modo de inversión.

Otra parte del estudio indicaba que la mayoría de los partícipes saben que los fondos de inversión son un producto seguro ya que están supervisados por un organismo público y que su inversión está protegida en caso de quiebra de la entidad. En el reciente caso de Banco Madrid, los fondos que posee la entidad están totalmente asegurados, al traspasarse su gestión a Renta 4, pero no los depósitos y cuentas corrientes. Otro aspecto que conocen es que tienen una fiscalidad ventajosa ya que se puede traspasar su inversión de un fondo a otro sin rendir cuentas a Hacienda y que pueden posponer el pago de impuestos hasta que decidan retirar o reembolsar el dinero invertido.

Otro aspecto que valoran los partícipes es el equipo gestor que hay detrás de un fondo, su capacidad de servicio al cliente y el hecho de que la entidad sea experta en determinados mercados o valores.

La capacidad de diversificación que tienen los fondos de inversión no lo tiene otro producto. Para empezar, un fondo de inversión ya está diversificado, al invertir en varios activos y países. Si tenemos en nuestra cartera varios fondos de inversión, estaremos diversificando aún mas, pudiéndonos centrar en sectores, como biotecnología, salud, materias primas, etc, o en países, como fondos que invierten mayormente en Europa, Estados Unidos, China, Japón, etc.

La popularidad de los fondos de inversión se ha corrido entre amigos expandiéndose socialmente, sobre todo en la clase media. La gran mayoría de partícipes de fondos de inversión, el 78 %, invierten desde hace al menos tres años, y cuatro de cada diez tiene invertidos hasta 20.000 €.

Y es que los fondos de inversión son los productos más seguros, si lo que queremos es canalizar el ahorro en el medio y largo plazo, es un producto rentable y con una fiscalidad ventajosa. No espere a que se lo cuente un amigo.

Los fondos de inversión son imbatibles por su flexibilidad, diversificación, gestión activa, fiscalidad y liquidez.

Fuentes consultadas: finanzas.com y elaboración propia.

¿Se puede ahorrar 150.000 € para tu jubilación con un sueldo normal?… SÍ

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Sí se puede. Y sin realizar un esfuerzo titánico. La clave para llegar a acumular ese capital está en empezar cuanto antes, apostando por la renta variable durante los primeros años de ahorro, e incrementando la aportación a lo largo de la vida laboral.

De acuerdo con la simulación elaborada por Francisco Marín, presidente de EFPA (asociación europea de planificación financiera), para alcanzar un ahorro de esa magnitud habría empezar a ahorrar con 35 años, o incluso antes. Un trabajador de esa edad, debería comenzar a aportar 150 euros al mes, y seleccionar un plan en el que haya un fuerte componente de renta variable o bolsa.

Para evitar que las aportaciones estén condicionadas por los vaivenes del mercado, los expertos recomiendan ir poniendo dinero en el plan periódicamente (una vez al mes o, como mucho, una vez al trimestre), así,  el ahorro no está condicionado por una bolsa demasiado cara. Si las aportaciones son periódicas, se irá acumulando el patrimonio tanto en los momentos buenos, como en los malos.

A medida que ese trabajador vaya teniendo menos cargas familiares, debería ir incrementando la aportación mensual. Así, en la simulación realizada por Marín, esta persona, con 45 años, dos hijos y un sueldo mayor que cuando tenía 35 años, debería aportar 250 euros al plan de pensiones.

En la última etapa de la vida laboral, en la que posiblemente la persona no tendrá hipoteca ni hijos a su cargo, debería ser en la que se haga el mayor esfuerzo de ahorro. En el supuesto planteado, el trabajador contribuiría a partir de los 60 años (con un sueldo mayor que antes), con unos 350 euros al mes.

Manteniendo estas premisas, en el momento de la jubilación (a los 67 años) podría haber acumulado una cantidad de 144.000 euros, tomando como referencia una rentabilidad media anual del 3%, descontando gastos y comisiones. En caso de que optara por rescatar su plan de pensiones por medio de una renta vitalicia, el trabajador tendría derecho a cobrar una renta mensual de 795 euros, suponiendo que llegara a los 87 años.

Si las previsiones se cumplen, las pensiones públicas sufrirán una importante reducción durante las próximas décadas (por el alargamiento de la esperanza de vida y la baja tasa de natalidad de España), esos casi 800 euros serían un buen complemento para la pensión pública. Según los cálculos del simulador de pensiones del Instituto BBVA de Pensiones,  la pensión a la que tendría derecho ese trabajador representaría menos del 60% del sueldo que tendría justo antes de jubilarse.

Una de las ventajas de empezar a ahorrar pronto (algunos especialistas creen que las primeras aportaciones deberían coincidir con el acceso al mercado laboral) es que en los primeros años (entre los 10 y 20 primeros) se pueden elegir productos volcados en renta variable. Así, una mala evolución de la Bolsa durante varios ejercicios sería asumible, y el partícipe podría beneficiarse de la tendencia alcista que siempre se ha cumplido en el largo plazo.

En la simulación elaborada por Francisco Marín, el partícipe empezaría aportando dinero a un plan de pensiones muy volcado en renta variable (un 80% del total de la inversión), evolucionaría hacia un producto mixto (renta fija-renta variable) y finalizaría su vida laboral con un plan de pensiones que estuviera concentrado en renta fija, para garantizarse que al vencimiento no perdiera parte del capital acumulado.

Si en esta simulación se incluyeran rentabilidades superiores al 3% para la fase agresiva y moderada (que suponen 25 años), el capital acumulado superaría con creces los 150.000 euros. En los planes de pensiones indivuduales, la media de rentabilidad en los últimos 20 años ha sido del 4,39%, según datos de Inverco.

En las simulaciones elaboradas por la EFPA también se aprecia la dificultad de ahorrar si se empieza muy tarde. El trabajador de 60 años que aporta 350 euros al mes hasta los 67 tan solo dispondría de un patrimonio en su plan de pensiones de 32.666 euros.

El principal problema es que los jóvenes son muy reacios a la hora de plantearse contratar un plan de pensiones debido a la iliquidez del producto: tan solo podía recuperarse el dinero aportado en el momento de la jubilación. Sin embargo, ahora se puede rescatar un plan de pensiones cuando hay enfermedad grave, invalidez, desempleo, riesgo de embargo de la vivienda habitual, y ahora como novedad, el Gobierno va a introducir la posibilidad de rescatar un plan de pensiones las aportaciones mantenidadas durante 10 años.

Fuentes consultadas: EFPA, cincodias.com

Razones para contratar un plan de pensiones

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¿Está pensando en contratar un plan de pensiones? Aquí le detallamos los pasos a seguir para dar con un producto adecuado para su perfil, así como algunos de los planes recomendados por los expertos.

Se acerca la recta final del año y muchos ahorradores en cuando empiezan a pensar en contratar un plan de pensiones que garantice una jubilación digna. Sin embargo, el primer consejo que nos da Juan Luis Sevilla, director de asesoramiento patrimonial de Profim EAFI es, precisamente, no pensar en firmar estos productos sólo a final de año: “pues son un patrimonio que hay que atender, exactamente igual que cualquier parte del patrimonio, durante todo el año”.

Lo segundo que hay que vigilar para atinar con un producto adecuado a nuestro perfil es “buscar una buena diversificación acorde con el riesgo que podemos asumir y con nuestra expectativa de rentabilidad”, dice Sevilla. Para ello, Sonsoles Santamaría, directora general de la dirección de Negocio de Tressis SV, aconseja “contar con la recomendación de un asesor cualificado e independiente, que nos ayude a seleccionar aquel que mejor se adecue a nuestro perfil de riesgo, nuestra edad y nuestras circunstancias particulares”.

Pero, ¿cuánto riesgo podemos asumir? El riesgo que podemos tolerar de estos productos debe ir en función de nuestro patrimonio y también acorde con otras inversiones que tengamos, como las carteras de fondos. De hecho, nuestro perfil de riesgo puede variar con los años y, por eso, es aconsejable contratar productos flexibles.

¿Cuándo hay que contratar un plan de pensiones? Según Santiago Satrústegui, presidente de Abante Asesores. “cualquier persona informada debería tener un plan de pensiones para asegurarse su independencia

económica futura”. Lo ideal sería iniciar el ahorro para la jubilación, si es posible, con el primer empleo pues, cuanto más joven, más riesgo se puede asumir. Y por el contrario, cuanto más cerca de la jubilación, menos riesgo se aconseja asumir al contratar un plan de pensiones. Para las franjas de edad más cercanas al retiro, existen productos conservadores, como los planes de previsión asegurados o PPA, o los planes de renta fija. No obstante, Sonsoles Santamaría hace hincapié en que “deberemos ir ajustando nuestra inversión. No nos acomodemos en las primeras inversiones que realicemos. Seamos exigentes con el comportamiento de nuestro plan, al igual que lo somos con el resto de nuestras inversiones financieras.”

¿Por qué contratar un plan de pensiones? para garantizarnos una jubilación digna y, a más corto plazo, “porque suponen una alternativa de capitalización periódica de una parte de nuestro ahorro pensando en el futuro y las aportaciones se deducen de la base imponible, teniendo así un aliciente fiscal como vehículo de inversión”, indica Santamaría.

Además, con la nueva reforma fiscal aprobada este año, hay que tener en cuenta que se puede rescatar el dinero invertido en planes de pensiones a los 10 años. Hasta ahora solo podían recuperarse los fondos por enfermedad grave o paro de larga duración. El dinero recuperado tributará como rendimiento del trabajo en la declaración de renta, como ocurre ahora con la realización de los planes de pensiones en la jubilación.

Además, el Ministerio de Economía rebajó las comisiones de los gestores desde el 2,5% al 1,75%. Con esta medida se prevé beneficiar a 4,5 millones de partícipes con un ahorro de 121 millones de euros anuales.

Por último, recuerde que su gestora tiene la obligación de precisarle todas las inversiones de su fondo de pensiones al cierre de cada ejercicio, así como de informarle de la rentabilidad generada por el fondo en los últimos 20 años.

Una vez enmarcados tengamos hecho nuestro ‘retrato robot’ del ahorrador de planes de pensiones, podemos elegir una variedad ingente de productos que respondan a nuestro perfil. Desde Profim EAFI nos sugieren algunos:

Perfil conservador: Un producto para perfiles más conservadores podría ser el Renta 4 Dédalo. Productos mixtos de Banca March pueden funcionar muy bien, como el March Pensión 80/20, que puede ser una buena opción para un inversor que quiera estar, en parte, expuesto a los riesgos de la renta variable.

Perfil moderado:Vemos planes muy flexibles en Mutua Madrileña, como el Fondo Mutua, que puede variar su porcentaje de renta variable entre el 0% y el 70%, adaptándose mejor a los mercados volátiles.

Perfil arriesgado:Para inversores más agresivos, Axa ofrece planes de renta variable europea, y Renta 4 ofrecer de bolsa española -Renta 4 Bolsa Española-, o el Aviva Espabolsa. Estos productos tienen distinto riesgo.

Fuente: estrategiasdeinversion.com

Guía para entender los ratios de la ficha de un fondo

Ficha de Fondo de inversión. Imagen de Metagestion

Interesante artículo hallado en la revista Funds People con los ratios que nos van a ayudar a determinar la calidad de un fondo y de su gestor. Estos ratios los podemos encontrar en la ficha del fondo de inversión, como por ejemplo, la que se muestra en la imagen de arriba.

Para conocer la calidad del proceso de inversión que sigue un gestor hay que tener en cuenta varios factores. El estudio se puede dividir en dos partes: un análisis cualitativo –en el que se busca conocer a la persona, comprender la estrategia y saber de dónde vienen los resultados obtenidos- y un análisis cuantitativo, en el que a partir de una serie de ratios, medidas de rentabilidad y riesgo, se trata de sacar algunas conclusiones sobre las habilidades y las capacidades del gestor. Respecto a este último punto, lo más habitual es echar una ojeada a los clásicas ratios fundamentales que aparecen en la ficha de cualquier fondo. Sin embargo, su interpretación no resulta del todo sencilla y el inversor no siempre suele tener claro cómo manejarlas. Diversos expertos del sector nos explican cada una de los ratios, los aspectos que se deben tener en cuenta a la hora de analizarlos y cómo utilizarlas.

La beta

La beta es la pendiente de la línea de regresión de las rentabilidades de un fondo frente a la de su índice de referencia. Es una medida del riesgo sistémico y la teoría del CAPM la utiliza para calcular el retorno esperado de un activo en función de su beta y el retorno del mercado. Un fondo con una beta superior a uno exagerará más los movimientos del mercado (más beneficios que el mercado en caso de subida, pero más pérdidas en caso de caída), mientras que una beta inferior a uno significa justo lo contrario (menos rentabilidad que el mercado en periodos de subida a cambio de menor caída en periodos de corrección).

La beta tiene sentido para aquellas estrategias que tengan una distribución normal de retornos y con una gestión ligada a un índice de referencia. Deja de tener sentido según el índice de referencia explique menos la rentabilidad del fondo. “Yo sólo la utilizo para estrategias de renta variable (direccionales y no) y resulta útil para tener una primera idea de cómo de agresivo o defensivo en un gestor.

El tracking error

El tracking error mide la desviación de la rentabilidad del fondo con respecto a su índice. Estadísticamente hablando, el tracking error es la desviación estándar de las diferencias de rentabilidad (fondo frente a benchmark) y cuantifica la  distancia de dicha diferencia con respecto a la diferencia media. Coloquialmente, lo conocemos como ‘riesgo gestor’, esto es, la libertad que toma un gestor para invertir en activos fuera del índice de referencia, aunque también se denomina ‘riesgo específico’. Cuanto más bajo sea el tracking error, más estrechamente seguirá el gestor a su índice de referencia y viceversa. Se trata pues de una medida de riesgo relativo.

Cuanto más bajo sea su valor, más cercano será el riesgo de la cartera al riesgo de su referencia y previsiblemente nos alejaremos menos en rentabilidad con respecto a la misma. “Si hablamos de una gestión pasiva (donde entendemos que existe un seguimiento fiel al benchmark), el tracking error se mantendrá lo más bajo posible, y en el caso de una gestión activa (donde la participación del gestor es más fuerte) nos encontraremos con valores más elevados.

• Entre 0% y 2% hablaríamos de una gestión pasiva.
• Entre 2% y 5%, estaríamos ante una gestión con un poco más de riesgo, pero controlada
• Un fondo con un tracking error superior al 5% indicaría que estaríamos ante una gestión activa (mayor riesgo)

Un ejemplo: asumir un tracking error del 6% querría decir que si nuestro benchmark tuviera un rendimiento del 10%, teóricamente nuestra rentabilidad debería de estar entre el 4% y el 16%.

Alpha de Jensen

Sin entrar en cálculos matemáticos, el alpha de Jensen se puede definir como la rentabilidad extra que consigue el gestor de un fondo tras ajustarla por su riesgo beta. De acuerdo con el alpha de Jensen, la rentabilidad de una cartera puede descomponerse en dos elementos: la habilidad del gestor para tomar posiciones en su cartera conforme a las circunstancias del mercado, y su habilidad para reducir el riesgo inherente a su cartera mediante una adecuada diversificación de los activos.

Se podría decir que esta medida proporciona información acerca del exceso de rentabilidad que es capaz de generar el gestor sobre la media del mercado, o lo que es lo mismo, su capacidad de generar valor frente a una inversión pasiva en el mismo. Este indicador permite saber si la cartera está bien gestionada y hacer una comparación entre fondos de la misma categoría.

A la hora de comparar fondos en función del alpha, tienen que ser fondos con universos y estilos de gestión muy homogéneos (betas similares, por ejemplo) puesto que de no ser así la información proporcionada queda desvirtuada. Éste indicador permite de un vistazo conocer la capacidad y generar valor del gestor pero no puede emplearse como medida única.

Ratio de Sharpe

La ratio de Sharpe se define como el rendimiento generado sobre el activo sin riesgo por cada unidad de riesgo asumida. Es una medida que habla sobre la eficiencia del gestor. Se calcula restando la rentabilidad del fondo al retorno generado por el activo libre de riesgo dividido todo ello entre la desviación típica de los retornos del fondo. El ratio de Sharpe permite medir la calidad de los resultados de un fondo en relación con su índice u otros fondos. En general, > 1 es considerado muy positivo. Sin embargo, para fondos de rentabilidad absoluta 0,5 se considera bueno.

Éste ratio es muy popular porque incorpora un elemento de sentido común: cualquier inversión con riesgo que no ofrezca mayor rentabilidad que el activo libre de riesgo ofrece un Sharpe negativo y, por lo tanto, debe ser rechazada.

Por otro lado, el ratio de Sharpe solo debería ser empleado para comparar inversiones homogéneas (por ejemplo, para comparar fondos growth de bolsa europea o fondos value de renta variable americana). No sirve para evaluar la calidad de la gestión, aunque sí puede ser utilizado desde un punto de vista puramente inversor para saber qué paga más para el riesgo asumido.

Lo que subyace del ratio de Sharpe es que dos inversiones con el mismo ratio serían equivalentes en cuanto a su relación riesgo-rentabilidad.

Ratio de Sortino

Muy en línea con la ratio de Sharpe está el índice de Sortino. Este ratio se calcula restando la rentabilidad de la cartera a la rentabilidad mínima que se le quiera exigir a la inversión, dividiendo el resultado entre la desviación típica. Cuanto mayor sea el ratio, mejor. Los ratios de Sharpe y Sortino son muy útiles para analizar la calidad de la gestión, ya que ponen en contexto el binomio rentabilidad/riesgo sobre el activo libre de riesgo y el umbral mínimo de retorno respectivamente.

Los analistas de fondos suelen preferir Sharpe a Sortino por su facilidad de cálculo, de interpretación y flexibilidad. El problema de Sortino es que el analista tiene que introducir un parámetro de rentabilidad mínima exigida y, por otro lado, tiene que considerar el concepto de semidesviación típica negativa.

En la selección de fondos del día a día lo más práctico es utilizar como parte de nuestro arsenal de indicadores un ratio de Sharpe, con menores requisitos de computación y calibración.

Índice de Treynor

El índice de Treynor se define como el rendimiento generado sobre el activo sin riesgo por cada unidad de riesgo asumida frente al índice de referencia. Es resultado de restar la rentabilidad del fondo a la rentabilidad del activo sin riesgo y dividirlo todo ello entre la beta. Como se ha explicado anteriormente (ver beta), tres fondos con betas 0,5, 1 y 1,5 tendrían una rentabilidad por encima de la rentabilidad libre de riesgo de un 5%, un 10% y un 15% ante una subida del mercado del 10%. “El ratio de Treynor mide precisamente esta proporcionalidad: exceso de retorno/beta.

Este ratio debería usarse para comparar fondos de un mismo mercado: fondos Ibex contra fondos Ibex, fondos de bolsa europea contra fondos de bolsa europea, etc. Sí sirve para comparar fondos que siguen diferentes estrategias (value, growth, blend…).

Al tratarse de una medida relacionada con la beta, se suele utilizar especialmente en carteras de renta variable. Como la mayor parte de las ratios, no es importante su valor absoluto sino su valor relativo a otros fondos. Cuanto más alto, lógicamente mejor. Pero un ratio negativo no quiere decir necesariamente que el gestor lo esté haciendo mal, estar en terreno negativo no significa más que los mercados bursátiles han caído y su rentabilidad está por debajo de la tasa libre de riesgo.

Ratio de Información

Este ratio compara o pondera el fondo de inversión con el mercado en que se cotiza dicho fondo. Calcula la volatilidad en la rentabilidad. El proceso es el siguiente: primero se calcula la rentabilidad del fondo sobre la rentabilidad del índice de referencia con el que se compara, para posteriormente dividirlo por el tracking error del fondo, que no es más que el índice de estabilidad o volatilidad. Cuanto mayor sea el ratio de información, mejor será la calidad de la gestión.

En teoría, a mayor ratio el gestor está añadiendo más valor, medido como la rentabilidad por encima del mercado y acusa menos la volatilidad. Por ello, los inversores tienen que seleccionar fondos que tengan un ratio alto y que, por tanto, creen valor por encima del índice de referencia. Para poder tener una cifra representativa hay que contar al menos con cinco años de información y que este no sea negativo.

R Cuadrado

El R Cuadrado es un coeficiente que determina cuánto explica un activo la variación de otro. Es una medida que varía entre 0 y 1. Cuanto más próximo sea el R Cuadrado a  1, más explicativo es, por lo que un fondo de inversión que tiene un R Cuadrado de 1 con respecto al S&P 500, indicaría que las fluctuaciones del fondo están completamente explicadas por las fluctuaciones del S&P.

El uso de este ratio es más sencillo en el estudio de los fondos que se denominan trackers o seguidores de índices, aquellos que se basan en infra/sobre ponderaciones sobre un benchmark, mientras que se vuelve más complejo a medida que los fondos ganan en flexibilidad de gestión.

Máxima caída de un fondo

Es, quizás, una de los ratios más interesantes y más sencillos de explicar y de más fácil comprensión por parte del inversor. Se trata de una medida de riesgo que computa la pérdida máxima en un periodo determinado en los resultados de un fondo.  Se puede calcular de dos formas: computando cuáles son las máximas caídas de un fondo para periodos acotados en el tiempo (máxima caída diaria, semanal, mensual…) o calculando cuál es la máxima caída que ha tenido el fondo desde un máximo (pico) a un mínimo (valle). La más utilizada por cuestiones de comodidad, de cálculo y comparabilidad entre diferentes carteras es la primera.

Fuentes consultadas: Fundspeople.com, Diego Fernández, Ana Guzmán, Carlos Fernández

Creando un sistema de trading

Vamos a ver como se construye un sencillo sistema automático de trading basándonos en el análisis técnico y utilizando la plataforma Visual Chart

Un Sistema Automático de Trading es un programa informático que ejecuta órdenes de compra/venta en cualquier activo negociable en un mercado financiero. Estas órdenes podrán ser realizadas de forma automática por el ordenador cuando se cumplen las condiciones de mercado adecuadas y establecidas en el Sistema.

Los Sistemas se han ido situando poco a poco como la principal alternativa de inversión a las rentabilidades ofrecidas por otras formas de inversión tradicionales. Sin embargo, en la actualidad siguen siendo una herramienta desconocida para la mayoría de los inversores, ya que sólo los grandes (a nivel institucional) utilizan el trading algorítmico de una manera más activa.

El análisis técnico es una herramienta de predicción que utilizamos para ver como se va a comportar el valor de un activo financiero en el mercado, estudiando como se comportó en el pasado.
Lo que se intenta conseguir con el desarrollo de un sistema automático de trading es buscar momentos de aceleracion de una tendencia previamente existente y consolidada.

Los mejores activos para operar de esta forma son las divisas, pero también podemos aplicar el sistema a índices u oros activos de elevada liquidez. Vamos a utilizar para éste sistema el gráfico del IBEX-35

Para construir un sistema de trading en base a indicadores técnicos, necesitamos una idea de cuál es la situación técnica que va a motivar la apertura de posiciones. También es importante saber cuando debemos cerrar esas posiciones. Para ello, vamos a usar unas medias móviles de medio y largo plazo (entre 30 y 100 períodos)  y vamos a utilizar el indicador RSI. El RSI o indicador de fuerza relativa (Relative Strength Index, en inglés) es un indicador tipo oscilador utilizado en análisis técnico que muestra la fuerza del precio mediante la comparación de los movimientos individuales al alza o a la baja de los sucesivos precios de cierre. El indicador RSI es un indicador clásico antitendencial (cuando el RSI sube demasiado, indica posible fin de la tendencia alcista, al mostrar un mercado sobrecomprado y viceversa).

El indicador RSI varía entre 0 y 100 puntos. Cuando llega a los 70 puntos estará marcando una aceleración alcista y cuando baje de 30 puntos, estará marcando una zona de aceleración bajista.

Las dos medias móviles nos van a marcar la tendencia de fondo del mercado. Si la media de 30 períodos está por encima de la de 100 períodos, estamos en una tendencia alcista. En caso contrario, estamos en una tendencia bajista.

Con esto, ya tenemos nuestra estrategia para entrar en el mercado: cuando coincida la aceleración del RSI con la tendencia de fondo del mercado señalizada por las medias móviles, tomaremos posiciones a favor de esa acelaración.

¿Y cuando cerraremos posiciones abiertas de compra o venta? En nuestro ejemplo nos vamos a salir cuando haya un cruce de medias móviles, o cuando el indicador RSI nos indique que la fuerza de la tendencia se ha acabado para la posición que teníamos abierta.

En la siguiente imagen se muestra un ejemplo de entrada en el IBEX en un gráfico de un minuto:

graficasistemaEn el gráfico se han lanzado dos medias móviles, una de 100 períodos (la curva roja, mas suave) y otra a 30 períodos (en azul). También se ha incorporado un RSI a 14 períodos con las zonas de sobrecompra y sobreventa marcadas en 70 y 30 puntos.

Observamos que justo a las 12:30 horas de ese día se cumplen las condiciones que hemos establecido en el sistema, que el valor RSI supera el valor 70, y la media móvil corta (de 30 barras) es superior a la media larga, lo que nos indica que estamos en una tendencia clara alcista. Entonces abrimos un operación larga (de compra) marcada con la flecha azul. Cuando se cumple una de las condiciones de salida, que se crucen las medias móviles marcando un cambio de tencencia o que el RSI nos marque un valor inferior a 30 puntos, cerramos la operación que teníamos abierta. En nuestro caso, esto ocurre sobre las 14:20 horas, marcada con la flecha azul hacia abajo.

Hemos obtenido con esta operación, comprando en 9989 puntos y cerrando en 10024, 35 puntos, que traducidos a euros son 350 €. En los futuros del IBEX, un punto equivale a 10 €. Igualmente se podría haber abierto una operación corta si las condiciones del sistema se hubieran cumplido detectando una tendencia bajista.

Éste es parte  del código en Visual Chart que nos hace toda la operación:

codigovisualchartAcabamos de ver una operación favorable, pero también ocurre lo contrario y se puede llegar a perder mucho dinero.

Lo que hemos visto es un ejemplo sencillo. Habría que establecer stops de pérdidas para que el sistema cerrara automáticamente operaciones en las que se está perdiendo unos determinados puntos. Igualmente se podrían cerrar operaciones buenas cuando se alcanzan determinados beneficios. Por ejemplo, en nuestro sistema, podríamos haber cerrado cuando llevávamos 60 puntos de beneficio, sobre las 12:40 – 12:50 horas y haber mejorado el beneficio obtenido, pero el sistema no estaba programado para eso.
También habría que hacer una optimización de los parámetros del sistema. En nuestro caso podríamos ver que número de períodos son los mejores para las medias móviles y para el indicador RSI para ver con que datos hubiera obtenido mejores resultados. En vez de utilizar medias de 30 y 100 períodos, a lo mejor con la optimización saldría que lo ideal es 25 y 70 períodos. Habría que realizar también muchas pruebas optimizando esos parámetros en una fecha y probándolos en otra, habría que evitar que se quedaran operaciones abiertas a fin de día, etc.

En definitiva no es tan sencillo como aquí se muestra, y dedicarse a esto del trading intradía requiere mucho estudio y dedicación. Aparte de mucho de psicología financiera y gestión monetaria o ‘money management’.

Por Eduardo Pérez.

Diez consejos para ahorrar.

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A lo largo de la vida de cualquier persona que obtiene recursos económicos, ya sea por su trabajo o por otras circustancias, debe tener una serie de parámetros o pilares en los que basar su relación con la economía y el dinero. La situación económica que estamos viviendo no ha hecho sino acrecentar esta necesidad de cultura financiera por parte de la ciudadanía. Exponemos unos consejos para ahorrar:

1.-Ahorre entre el 15 y el 25 por ciento de sus ingresos.
Gracias al ahorro podemos hacer frente a multitud de imprevistos y podremos plantearnos objetivos a los que accederemos con una mayor comodidad. Una forma sencilla sería distribuyendo los ingresos en cuatro partidas (alojamiento, gastos fijos, ocio, ahorro) tratando de dedicar a cada uno una cuarta parte aproximadamente.

2.-No existe ningún producto de ahorro 100% seguro.
Siempre existe riesgo y existirá, tanto si invierte su dinero como si no lo hace. El objetivo debe ser minimizar el riesgo en la gestión de su ahorro aceptando este dogma.

3.-El IPC le roba dinero.
Llamado el «impuesto invisible», la inflación es la pérdida de valor que sufre su dinero. Desde 2004 la pérdida de valor de su dinero efectivo ha sido del 27,4%.

4.-Conozca qué significan el ínteres simple y el compuesto.
Mediante el interés simple, los beneficios no se reinvierten para el próximo periodo; y con interés compuesto, sí, generando una rentabilidad mayor. Baste un
ejemplo: ganar un cuatro por ciento de interés simple a 10 años significa un 40% de rentabilidad acumulada. En cambio, con un cuatro a 10 años con interés compuesto, obtenemos un 48%.

5.-El depósito no es el vehículo idóneo para rentabilizar su ahorro.
Porque genera rentabilidad en forma de interés simple, y para batir a la inflación necesitamos combatirla con instrumentos de ahorro de interés compuesto. Una inflación al cuatro, al cabo de 10 años supone una pérdida de poder adquisitivo del 48%. Combatirla con un depósito al 4% anual durante 10 años sólo nos generaría un 40% de rentabilidad, con una pérdida real del 8%.

6.-Los fondos de inversión son el vehículo idóneo para rentabilizar sus ahorros.
Soluciona múltiples problemas, como la seguridad y la rentabilidad. Pero, sobre todo, su forma de generación de rentabilidad es mediante interés compuesto, lo que le permite luchar contra la inflación de igual a igual.

7.-Ahorre para su futuro.
Le doy algunos datos para que entienda hacia dónde se encamina nuestro sistema de pensiones: la tasa de sustitución es del 80% (la segunda más alta del mundo), cuando la media de países desarrollados está en el 40; el ahorro en pensiones representa el 12,8% del total del patrimonio, siendo el más bajo de toda Europa.

8.-lntroduzca un enfoque de corto, medio y largo plazo en la planificación de su ahorro.
Le permitirá optimizar la gestión y rentabilidad de sus ahorros, principalmente para los de mayor horizonte temporal.

9.-Evite las emociones a la hora de tomar decisiones.
No invertir en productos de moda, no dejarse llevar por elevadas rentabilidades sin riesgo. Las decisiones sobre su ahorro deben estar guiadas por la racionalidad y no por el corazón, porque éste no sabe de números.

10.-Conozca su situación fiscal.
Debe conocer, en función de su situación fiscal, qué tipo de vehículos de ahorro se adecúan a usted: qué tipo de rendimientos tiene (trabajo, inmobiliarios, etc.), su tipo marginal, las retenciones practicadas, o su situación familiar.

Fuente: Pablo J. Domínguez Gómez. www.efpa.es

Cómo proteger nuestra cartera de inversión.

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Cuando se está en bolsa y se están obteniendo ganancias, existe el temor o intranquilidad de que bajen las cotizaciones y perdamos todo o parte de lo ganado. Entonces  ¿cómo proteger las ganancias?, ¿qué estrategias recomiendan los analistas para no estropear unas ganancias que tanto ha costado obtener?
Lo más fácil sería vender y recoger plusvalías, pero hay que tener en cuenta que eso tiene un precio en forma de pago de impuestos y posible pérdida del potencial alcista de los mercados.

Para los que no quieran una salida fácil, se pueden barajar cuatro opciones con vistas a no perder la rentabilidad acumulada:

–  Fijar “stop loss” dinámicos que vayan subiendo a medida que se vayan elevando las cotizaciones.

Aplicar estrategias de cobertura mediante la compra y venta de opciones y futuros, ETF’s, warrants o CFD’s.

Realizar rotaciones, vendiendo los valores que mas han subido para comprar los que peor se han portado pensando que estos tienen mas potencial, aunque esto a veces no sale bien.

Utilizar estrategias con gráficos, como el cruce de medias, el MACD o Heiken Ashi.

“Stop loss” dinámicos.
Una medida accesible a todos los inversores por su sencillez es la colocación de «stops» o límites de pérdidas dinámicos. ¿En qué consiste está práctica? En la ubicación de órdenes de venta en los mínimos más cercanos, por ejemplo, en los niveles más bajos marcados en la sesión previa o en la semana anterior. Los «stops» dinámicos van siguiendo al precio y, por tanto, con su uso se maximiza el beneficio.

Estrategias de cobertura.
Muchos inversores recomiendan invertir en ETF’s. Los ETF’s son fondos de inversión, pero cotizan como acciones y, por tanto, son muy líquidos: se pueden vender en cualquier momento. Y hay algunos que están diseñados de tal manera que se comportan al contrario del subyacente. Por eso, un ETF inverso sobre el Ibex-35 protege de las caídas que pueda sufrir el indicador. Otros inversores recomiendan apostar por ETF’s que invierten en activos descorrelacionados con la renta variable. Por ejemplo, los días en que caen las bolsas, suben, por ejemplo, el yen y el bono americano.

El inconveniente del ETF es que, cuando se vende, hay que pasar por el fisco, porque no funcionan igual que los fondos de inversión, no tienen su ventaja fiscal.

Otra posibilidad es la que dan los fondos de inversión para contrarrestar las posibles pérdidas en las posiciones más agresivas son los fondos de renta variable muy defensivos, los que apuestan por compañías de valor o los que están muy invertidos en monetarios. También es recomendable los fondos con beta muy baja o los de retorno absoluto, para diversificar.

Los inversores más experimentados tienen otra alternativa a su disposición: la operativa con derivados (futuros y opciones).  Es un instrumento financiero cuya principal cualidad es que su valor de cotización se basa en el precio de otro activo (acción, índice bursátil, bonos de duda privada…). Normalmente son activos muy interesantes ya que permiten que juguemos con el valor futuro de los activos subyacentes sin hacer un gran desembolso, aunque también su carácter especulativo es muy grande debido a que no sólo podemos hacer un uso normal de compra y venta de las acciones, sino que también podemos comerciar los con derechos para comprar o vender los activos. Es, como digo, un instrumento para los inversores mas experimentados, porque también conlleva mayor riesgo.

Rotación.
También hay expertos que creen que hay que seguir en la Bolsa, porque consideran que, a la larga, la bolsa es alcista y afirman que los descensos hay que aprovecharlos para rotar las inversiones. El trasvase tendría que hacerse de la renta fija a la variable, de EE.UU. a Europa y de la Europa del norte a la del sur.

Para inversores más sofisticados.
Los inversores más avezados pueden utilizar gráficos que les ayuden a tomar decisiones. Por ejemplo, uno en el que estén representadas las medidas móviles de veinte y cincuenta sesiones: el cruce de las dos líneas a la baja da la señal de venta. También, el Heikin Ashi: dos cierres semanales a la baja dan la orden de deshacer posiciones. Y también es interesante estudiar el indicador MACD sobre el gráfico de precios.

Medias de 20 y 50 sesiones
Media de 20 y 50 sesiones. Imagen libre de derechos CC.

 

Alternativas para el que venda. Pero también es posible que haya inversores del «más vale pájaro en mano» aunque ello suponga pagar impuestos. La gran pregunta que hay que responder es dónde invertir las plusvalías. Expertos aconsejan alternativas con poco riesgo: por ejemplo, fondos con poca volatilidad, fondos de renta fija o deuda pura y dura, que es muy accesible para los particulares.

Para los más confiados. Si usted es mas despreocupado, «buy and hold» (comprar y mantener) y, por eso, no está haciendo nada especial. En la Bolsa española es muy difícil hacer «market timing» (gestión del momento en que se entra en Bolsa), aunque hay que tener en cuenta que el 80% de los beneficios se generan en el 20% del tiempo”, concluye.

Fuentes consultadas: finanzas.com

Los 10 errores mas frecuentes al hacer trading.

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Enumeramos en este post los errores mas comunes en la operativa intradiara en bolsa.

1. Formación insuficiente. En cualquier trabajo se necesita de unos conocimientos previos que te ayuden a desarrollar las habilidades necesarias para desarrollar una metodología acorde a sus objetivos. En el trading encima se juega dinero peleando en un mercado muy competitivo y selectivo. Necesitará conocer las reglas del juego y adaptarlas a sus mejores habilidades.


2.
La búsqueda del método perfecto o del santo grial. No existen fórmulas mágicas, nuestro trabajo requiere de esfuerzo y constancia. Normalmente pasamos tiempo probando infinidad de técnicas, formulas y optimizando lo optimizado. Eso forma parte del proceso de aprendizaje, pero hasta que deje de obsesionarse con este aspecto no mirará el mercado desde el prisma adecuado. La clave no está en buscar el método sino en conocerse a uno mismo.

3. Caer en la trampa del mercado. Ante una racha negativa, lo peor que podemos hacer en cambiar radicalmente la metodología que seguíamos. Entonces hemos caído en la trampa del mercado. Hay que tener paciencia y constancia siempre que el sistema haya funcionado en el pasado y este gestionado correctamente.

4. Entradas prematuras o tardías. Cuando entramos antes de tiempo en una operación estamos intentando coger una parte superior de una fuerte tendencia, tratamos de mantenernos un paso por delante de la misma y esto puede ser una experiencia dolorosamente cara. Es mucho más seguro mantenerse en sintonía con el mercado, en lugar de tratar de predecir el posible comportamiento. Es  difícil detectar un cambio de tendencia justo después de que ocurra, y la mayoría de nosotros saltamos a bordo después de un fuerte movimiento al que casi seguro seguirá un retroceso. Lo que sí es fundamental es hacer las correcciones necesarias con la máxima agilidad. Estas correcciones deben estar perfectamente programadas con anterioridad a la entrada.

5. Debemos definir nuestro marco temporal operativo de antemano y mantenerlo. No debemos hacer una operación analizando un gráfico horario y como no nos gusta la pinta que va tomando la operación, buscar la confirmación de nuestra entrada en otro gráfico más amplio, como por ejemplo, pasarnos a un gráfico de minutos. Es un grave error puesto que nuestros  stops, objetivos etc… no son acordes a esta nueva situación.

6. Sobre-operar. A menudo sentimos que nos perderemos la operación ganadora si no la hacemos. El trader principiante, siente la necesidad de tener una operación abierta y con frecuencia está saltando dentro y fuera del mercado de forma aleatoria. Sobre-operar no sólo matará su cuenta, sino también su modo de pensar. Entrarás en un círculo vicioso que provocará que tengas miedo a la hora de abrir posiciones, lo cual hará que dejes de coger la mejor operación del día.

7. Controlar los aspectos psicológicos del trading, miedo, avaricia, ego…De nada vale que tengamos un buen sistema de trading y el mejor sistema de gestión monetaria si no controlamos nuestras emociones negativas, porque se puede echar todo a perder.

8. Tomar beneficios antes de lo acordado. Cuando la posición va a favor la mayoría de nosotros nos ponemos nerviosos, estamos deseando salir no vaya a ser que el mercado nos quite lo poco que nos ha dado. Hay que controlar esos momentos de inseguridad puesto que no ayudan a conseguir una rentable gestión del capital.

9. No controlar el tamaño de las posiciones. Nace de una falta en la comprensión de los conceptos de apalancamiento, margen y no ejercer un control de riesgos y desarrollar un modelo de gestión de dinero adecuado. Los operadores generalmente están más centrados en la revalorización del capital que en la preservación del mismo. Pero si el segundo objetivo no se cumple, el primero es inalcanzable.

10. No proteger las operaciones, no limitar las pérdidas. Cuando un trader observa que una operación llega a su nivel de stop y no lo ejecuta es que quiere negar la evidencia y se obceca en que aunque la posición vaya a la contra al final ira a nuestro favor. La penalización de este error suele ser bastante dramática puesto que la operación saldrá más costosa de lo que en un principio se estimó. Este es uno de los errores más graves que podemos cometer.

Fuentes consultadas: Vanesa Mendoza, Estrategias de inversión.